|
.

Editorial
Retorno a la cruda realidad
Como
suele suceder un año tras otro sin que nadie lo pueda remediar, el verano
se fue y nos dejó tristes y melancólicos. La vuelta al trabajo siempre es
dura, no por el trabajo en sí, sino por lo que tiene de retorno a lo
cotidiano, a la rutina. Atrás quedan días de libertad, de no tener que
depender de un horario. Días de sol, de aire libre, de esparcimiento. Días
de vacaciones, en suma. Vacaciones que deben haber servido para recuperar
fuerzas para este curso que ahora comienza.
Y con
la mente fresca por oxigenación estival nos aprestamos a hacer frente a lo
que se nos avecina. Que no es poco ni leve.
Cada
año por estas fechas, quien más quien menos se hace planes de urgente e
ineludible cumplimiento que luego, el inapelable devenir de las
circunstancias modifican o hacen inviables en parte o en todo. Pero no
debemos dejarnos amilanar y mantenernos firmes en nuestra postura.
¿Se
solucionarán por fin los problemas que seguimos teniendo, este año
también, con las distribuidoras?. Eso es lo que todos queremos y para ello
se trabaja. Buena voluntad parece haber por parte de todos, lo que no es
cualquier cosa para cómo está el patio. Ahora, lo que hace falta es que
todo cuaje y por fin podamos tener un servicio como Dios manda y nosotros
deseamos.
¿Se
cumplirán las fastuosas promesas y los esplendorosos planes que para las
sufridas y maltratadas Pymes nuestro Honorable señor Zaplana prometió ante
una multitud que acudió a su citación como si en ello les fuese la vida y
que fue tratada por los encargados de seguridad de nuestro Honorable señor
Zaplana como si también a ellos les fuese la vida tratando de evitar que
alguien se enterase de algo?.
Como
dicen los ingleses, esperemos y veamos. Ahora, lo que hace falta es
ponerse las pilas y funcionar a tope hasta que de nuevo llegue el sol.
 |