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Editorial
Más paciencia
y algo de esperanza
Todos
somos conscientes de las largas jornadas laborales que le dedicamos a
nuestro punto de venta, superando con creces las cuarenta horas semanales,
algunas veces con apoyo de algún trabajador o algún familiar y en muchas
ocasiones completamente solos.
Todos
somos conscientes de la disminución de las ventas, el comprador mira mucho
su peseta y quiere sacarle el máximo rendimiento. Han disminuido las
ventas de periódicos y de las revistas, manteniéndose las de precio más
bajo.
Todos
somos conscientes del aumento de puntos de venta, la proliferación de las
suscripciones y la minoración que supone para el rendimiento de nuestros
negocios. Como agradecimiento a todo lo expuesto aparece una nueva moda,
la de desabastecer de género el punto de venta de todo aquel producto que
demandan nuestros compradores.
Este
primer trimestre del año hemos sido agraciados con la colección de cromos
de la serie televisiva Pokemon, y nos hemos hartado de decir no tengo ni
cromos ni álbumes. Aún estábamos en plena fiebre de los Pokemon, cuando EL
MUNDO lanzó su colección de películas del siglo XX, creando una demanda a
la que no pudo hacer frente y nos volvimos a hartar de decir no tengo.
Pediría un poco de comprensión a quien sea el responsable de estas
acciones y que medite las consecuencias antes de lanzar estos productos al
mercado, que piense en el stress que produce decir continuamente que no,
en la impotencia de no poder tener la mercancía que nos solicitan, porque
a fin de cuentas los que decimos que no, somos nosotros los de a pie, los
quiosqueros, dando la impresión de no conocer ni estar interesados en
nuestros propios negocios.
Esperamos que todo esto sea un moda pasajera y se esfume como se esfuma un
mal sueño, que en próximos lanzamientos se estudie no sólo las necesidades
del mercado sino cómo reponer la falta de existencias a la mayor brevedad
si la demanda así lo exige.
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