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Editorial
Como todos los años, pero con creciente número, los coleccionables ya
han poblado los quioscos. Durante este mes de septiembre los primeros
números, como banderines de enganche, ya han llegado, .... nos han
invadido, porque eso es lo que se produce en nuestros locales: una
verdadera invasión. Hasta casi una treintena de distintos productos de
colección tenemos que apilar, recoger, organizar, informar y,... por
fin,... vender.
Está
claro que los coleccionables suponen un buen balón de oxígeno para
nuestras economías, pero la verdad es que la avalancha puede llegar a
producirnos una indisimulable molestia. Hemos querido en este número de la
revista dar a conocer -tanto a los asociados como a nuestros proveedores-
el engorro que ello supone y tratar de plantear la posibilidad de buscar
soluciones conjuntas para que este enorme follón de los cartones pueda ser
solucionado, buscando el mayor beneficio posible, tanto para nosotros como
para todo el circuito de venta. Ahorraríamos una cantidad muy importante
de energía y de celulosa, ya que todo va a parar a la papelera,
constituyendo un gasto inútil. Los editores deben de replantearse la
función publicitaria que ellos ven en los cartones y en su tamaño, ya que
en muchas ocasiones -un porcentaje muy alto de casos- no llega a
materializarse ni a ser visible.
Es
evidente que entre todos debemos de buscar otras posibilidades y
alternativas, porque así sólo conseguiremos aumentar esta locura
-cartones, cartones y cartones-.
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