La
edición de la Comunidad Valenciana
de EL MUNDO publicó
el pasado lunes 4 de julio un extenso reportaje
que bajo el título “K-10:
llegan los quioscos ‘on line’”
realiza un completo análisis de lo
que constituye el proyecto y la apuesta de
los quiosqueros valencianos por las nuevas
tecnologías y estrategias comerciales
para luchar contra la crisis actual.
Toda
una página para explicar el proyecto
K-10, en un interesantísimo artículo
que firma Bel Carrasco. Felicidades
a la periodista-articulista de EL
MUNDO-Valencia, porque según
nuestra modesta opinión, la información
del artículo no rehuye el análisis
de la evolución sentimental del quiosco
de prensa. El comienzo del artículo
ya avanza sobre su contenido. “Si
no puedes vencer a tu enemigo, la mejor estrategia
es aliarte con él. Es la que ha adoptado
un grupo de quiosqueros valencianos agrupados
en el colectivo K-10. Si internet y las nuevas
tecnologías les han robado lectores
en soporte papel, ellos las utilizarán
a su favor para ofrecer nuevos servicios.
Desde la venta de entradas a conciertos de
rock a reservas de billetes u hoteles, entre
otras novedades que constituyen un nuevo modelo
de negocio. Los quioscos del siglo XXI ya
están aquí.”
Según
declaraciones de Ana Valle,
la presidenta de nuestra asociación,
“Tenemos un doble objetivo.
El primero, las tarjetas de fidelización
con descuentos y premios para ganar lectores.
Por otra parte, aprovechar nuestra densa red
de establecimientos para ofrecer a la gente
que carece de internet acceso directo y sencillo
a las múltiples aplicaciones que ésta
ofrece”.
En
el reportaje periodístico intervienen
Ana Valle, presidenta de
la APVPVP, Ignacio Bonora,
gerente del K-10 y Paco Ronda,
vocal de la asociación y quiosquero
de la calle Doctor Sanchis Sivera de Valencia.

Para
Ignacio Bonora “el K-10 es un
colectivo de quiosqueros que queremos reforzar
el sector y diferenciarnos de la competencia
por distintas vías. Se trata de reducir
gastos como gestoría y seguros a base
de conseguir precios más competitivos”.
También resalta que el colectivo K-10
busca “dar un espacio a nuevos
artículos exclusivos y una imagen de
marca corporativa que nos diferencia del resto”.
Paco
Ronda incide en destacar la diversidad
de las causas de las crisis que padece el
sector, como son “la aparición
de la prensa gratuita, la popularización
de internet, los móviles de última
generación y también la prohibición
de la venta de tabaco en los establecimientos
que están en la vía pública”.
La
página de EL MUNDO
incluye el subartículo “Deme
‘El Jabato’ y un chicle Bazoka”,
donde se paladea el sentimiento de que “los
quioscos son más que un comercio tradicional.
Lugar de paso y encuentro para la gente de
barrio y punto de suministro de los artículos
más diversos, desde el periódico
o la revista a las pipas y las chuches. Hasta
3.000 referencias en el más pequeño.
Mientras la farmacia resuelve los achaques
del cuerpo, el quiosco estimula la mente y
abre los ojos a otros mundos.” Gracias
Bel, el último párrafo es, sin
duda, toda un declaración de principios.

Otras
perlas del artículo en cuestión:
“Uno
de mis clientes de toda la vida me llamó
para que avisara a una ambulancia porque se
había caído y estaba solo en
casa”, cuenta Ana Valle.
“Hasta
la llegada de los chinos, los quioscos vendían
de todo”.
“Lo
que no ha cambiado es el protagonismo de los
niñós, grandes consumidores
de cromos, chuches de todo tipo y novedades
de moda como los ‘Gormitis’, un
producto pensado exclusivamente para su comercialización
en quioscos”.
El
artículo concluye con un esperanzador
“los quiosqueros esperan que
la Administración cuente más
con ellos a la hora de facilitar al ciudadano
la gestión de distintos procesos burocráticos
como ocurre en otras ciudades españolas,
y descongestionar así las ventanillas
públicas”.
En
la página 4, apartado opinión,
el periódico destaca a Ana
Valle, positivamente, y remarca “el
colectivo de quiosqueros que ella preside
se reinventa en tiempos de crisis y abre nuevas
vías de negocio gracias a la tecnología”.
Tal
y como dice Bel Carrasco,
“los quiosqueros vocacionales
con sus horarios maratonianos son auténticos
psicólogos de urgencia a los que acuden
los vecinos en un momento de apuro.”
En
definitiva, un artículo que bien resume
la tradición más entrañable
y el futuro más esperanzador del quiosco
de venta de prensa. Que así sea.