Los trabajadores de la distribuidora de prensa Boyacá, en una asamblea este fin de semana. (El Confidencial).

La huelga de los 240 trabajadores de la empresa de distribución “Dima”  que desde 2013 adquirió el Grupo “Boyacá”, monopolizando así el sector de la distribución, está impidiendo la venta de prensa en la Comunidad de Madrid desde finales de la pasada semana.

La distribuidora de prensa y revistas Boyacá ofrece su servicio en más de 20.000 puntos de venta en toda España, tanto en quioscos como en tiendas o gasolineras, con más de 1.300 trabajadores en todo el territorio nacional.

Madrid no se había visto huérfana de prensa escrita desde hacía casi tres décadas. Concretamente desde 1991, cuando precisamente los repartidores de prensa escrita fueron excluidos del Estatuto de los Trabajadores y tuvieron que constituirse como empleados autónomos.

Pero en este enfrentamiento entre trabajadores y patronal hay un tercer afectado colateral: los quiosqueros, que llevan cuatro días sin poder vender noticias y además recibiendo “la intimidación y los palos” de los ruteros.

“Estamos sufriendo piquetes de gente que nos han servido prensa todos los días, que nos conocemos de toda la vida, y ahora te miran mal. Yo no estoy jugando con el pan de sus hijos, son ellos [por Boyacá]”, comenta un quiosquero.

Calculan que en estos cuatro días se han producido entre 15 y 20 incidentes con quiosqueros, entre agresiones verbales, físicas y hacia el material.

Además de toda la prensa generalista con formato en papel, las revistas también están empezando a notar la falta de reparto, y la revista semanal ‘Pronto’, una de las más vendidas del papel cuché, no llegó tampoco a los puntos de venta el día en que se publica. Si se alarga la situación, alertan los quiosqueros, puede ponerse en peligro la estabilidad de los 5.470 puntos de venta de toda la comunidad.

Ante este clima de agresividad, varios quioscos han optado por echar el cierre ante la escasez de ejemplares y han colgado carteles explicando la situación en sus puertas.

A última hora de ayer, la Asociación de Medios de Información  condenó las protestas de los repartidores y “la violencia ejercida para impedir la distribución a los puntos de venta, y lamenta el grave perjuicio que genera tanto al sector como a la sociedad civil” por las consecuencias en la libertad de información.

Por nuestra parte, desde la Asociación de Vendedores de Prensa de Valencia y Provincia y por supuesto desde la Comisión Nacional, compuesta por Vendedores de Prensa de toda España, queremos manifestar nuestro más profundo malestar ante una situación que nos es ajena pero que afecta gravemente a los vendedores de prensa de la Comunidad de Madrid.

Una vez más es el “punto de venta” el que paga los platos rotos de una mala gestión, de una falta de negociación y de una actividad monopolística, como es el reparto de la prensa en España.