Que los autónomos no tuvieran que pagar el IVA hasta no haber cobrado una factura, fue y decimos “fue” una de las primeras medidas estrella que prometió el Gobierno dentro de la Ley de emprendedores, que todavía no se ha cumplido.

La Unión Europea instó hace más de un año a España a suprimir esta práctica para que solo se liquide el IVA de las facturas que se han cobrado. Pero seguimos trimestre a trimestre en la cuerda floja cada vez que llega la liquidación de este impuesto.

En la actualidad, el IVA representa alrededor del 20% de los ingresos fiscales de los Estados miembros. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario cree que el actual sistema del impuesto no es tan eficaz como debería, ya que es demasiado complicado para las empresas y representa una enorme carga administrativa para los Estados.

Los autónomos, no sólo anticipamos el IVA de lo no cobrado, sino incluso de lo que núnca se van a cobrar.

Los constantes retrasos en los pagos no solo suponen una clara falta de liquidez en autónomos y pymes, sino que, además, constituyen un incumplimiento sistemático de la Ley de Morosidad. Esta ley regulaba los límites que pueden marcarse las instituciones públicas y privadas a la hora de pagar a sus proveedores.

A lo largo de este año, y con la intención de adelgazar la deuda, nació el Plan de Pago, al que se acogieron las administraciones para solventar una dramática deuda de 15.229 millones de euros. Sin embargo, esta medida, que en su momento supuso un alivio para autónomos y pymes, ha tardado poco en perder eficacia, ya que las administraciones siguen endeudándose con los pequeños colectivos empresariales.

ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos) pide una política fiscal adecuada a la nueva realidad de los autónomos y la búsqueda de mecanismos alternativos de financiación para garantizar la liquidez en los pequeños negocios.

El uno de septiembre subirá el IVA lo que supondrá un coste medio por autónomo de 1.100 euros anuales “que muchos de ellos asumirán para no trasladarla al consumidor”.

Lo que parece más que evidente es que los autónomos españoles nos estamos convirtiendo en los mejores financiadores de las administraciones públicas de nuestro país, incluida la propia Hacienda.

Hacemos una vez más un llamamiento a quien corresponda… para que todo esto cambie por el bien de todos los sectores de nuestro país.