Así lo difundió EL MUNDO en su edición del pasado 18 de octubre en su página 66 en la que afirmaba que, a partir del día siguiente, el periódico también se distribuiría a través de los libros electrónicos Kindle, ya fuera día a día o a través de suscripción mensual.
El acuerdo entre EL MUNDO y KINDLE —pionero, dicen— posibilita que desde el mismo día en el que el aparato de Amazon, el Kindle o libro electrónico, desembarca comercialmente en nuestro continente, la edición del diario que dirige Pedro J. Ramírez esté disponible “para que el lector se reencuentre con el periódico, plasmado como nunca antes se ha visto”.
El propio diario informa que el lector, tras adquirir el aparato por el nada despreciable precio de 187 euros, tiene la opción de comprar el periódico a través de amazon.com por un euro diario o 13 euros mensuales.
El resto del artículo a que hacemos referencia trata, claro está, de vender las excelencias del aparato en cuestión y destaca las ventajas de su uso y su comodidad. Dice que la descarga del archivo que contiene el periódico se efectuaría a las 7,30 horas de la mañana. Que el Kindle es un aparato sorprendente por su poco peso, su forma, extremadamente fina y similar a una hoja de cuartilla y que el manejo es simple e intuitivo. Que “la denominada tinta electrónica convierte la lectura en un placer similar al de sentir las páginas impresas entre los dedos” y que la vista del lector no se cansa puesto que este sistema de escritura elimina cualquier brillo de la pantalla.
También hace referencia a que en las próximas semanas tanto EXPANSIÓN, la cabecera líder de la prensa económica, como MARCA, el diario más leído en España, seguirán la senda marcada por EL MUNDO, posibilitando sus descargas en el e-book de Amazon, el Kindle.
Bueno, pues ante esta noticia volvemos a manifestar lo mismo que decíamos en el elkiosco.info del pasado 4 de agosto y que bajo el título “EL PAÍS lanza un sistema de distribución del periódico que elude al quiosco” argumentábamos que
«Desde hace mucho tiempo los quiosqueros hemos percibido una cierta hipocresía por parte de las empresas editoras, sobre todo cuando han afirmado hasta la saciedad aquello de que “la red de ventas es nuestro pilar imprescindible”. De todos es conocido los pertinaces intentos de medios diversos para reducir los gastos que les genera la red de ventas y de esta forma engrosar la cuenta de resultados, aunque ello conlleve dejar fuera al distribuidor y a los puntos de venta. Así generan más ingresos directos. Ante estas prácticas a los quiosqueros sólo nos queda el derecho al pataleo, pero que conste que no nos chupamos el dedo. Sabemos de sobra lo que para ciertas empresas editoras significa ser pionera en innovaciones tecnológicas.
[…]
Efectivamente se trata de una forma de distribución en la que a través del aparatito la información va directamente desde la redacción del periódico al lector, sin intermediarios de ningún tipo, previo pago de la correspondiente tasa por descarga. Todo limpio de polvo y paja. Bueno, pues que sepan que nosotros deseamos que esta nueva forma de distribución de la información —incluido el aparatito— fracase».
Dicho está.





