AVECOMA-PRENSA, la Asociación de Vendedores de Prensa de la Comunidad de Madrid ha emitido el pasado 8 de diciembre un comunicado, a través de su página web, en el que denuncia el acuerdo al que han llegado la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y algunos editores de periódicos y por el que se centraliza la compra y el pago de la prensa que se suministra a distintos Centros que dependen de dicha Consejería, como residencias de ancianos, centros de mayores, etc.
Según informa AVECOMA-PRENSA, como consecuencia de este acuerdo muchos puntos de venta están siendo informados que a partir del próximo 1 de enero de 2010 no deben entregar los periódicos que suministraban de forma habitual a estos centros.
Ello ha motivado que la Junta Directiva de AVECOMA PRENSA haya reclamado al Presidente de la Asociación de Editores de Diarios de España (AEDE), Antonio Fernández Galiano, el envío de una carta a la consejera de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Engracia Hidalgo Tena, haciéndole saber el malestar de los vendedores de prensa afectados y proponiendo una solución a este tema que pasa porque los vendedores afectados sigan entregando los periódicos y que el pago se realice a través de un sistema de tickets.
Concluye el comunicado y la noticia de AVECOMA-PRENSA haciendo un llamamiento a la sensibilidad, tanto de las Administraciones Públicas como de los editores de periódicos, y exigiendo la demostración a todos ellos de que las palabras de apoyo a los vendedores de prensa que habitualmente se expresan no sean palabras vacías, sino la expresión de una realidad.
Desde la APVPVP sólo nos queda, por una parte, solidarizarnos y apoyar a los compañeros madrileños, y por otra, volver a recriminar tajantemente este tipo de prácticas que algunos editores siguen empeñados en practicar –ahora y en ocasiones pasadas– y que no hacen sino alejar al lector de prensa del punto de venta, algo que, efectivamente y como apuntan los compañeros madrileños, contradice las palabras huecas de apoyo a la red de ventas y evidencian –en casos como éste– su fariseísmo comercial.





