No podemos achacar solo a factores externos la situación por la que atraviesa la prensa escrita. No perdiendo de vista la aparición de la crisis económica y una entrada en la era digital vertiginosa, está claro que algo no se está haciendo bien por parte de los que tienen poder para hacerlo.
Al igual que ha sucedido en otros muchos sectores, la imposibilidad de hacer frente a los grandes créditos concedidos, donde había empresas propiedad de editores de periódico, hay ahora empresas propiedad del sector financiero. El problema no es que la banca funcione como tal en su negocio, sino que la banca se convierta en editora de prensa en España.

Las dos fuentes de ingresos de un periódico son la publicidad y la venta de ejemplares. Según el último Libro Blanco de la prensa diaria, editado por la patronal del sector, en España la venta de ejemplares cayó un 20% entre 2007 y 2011. En este mismo período los ingresos por publicidad tuvieron una caída del 46 por ciento y ha continuado desplomándose. Algunos directivos ante este hundimiento en ingresos decidieron regalar el 100 por cien de los contenidos de sus diarios en Internet, reduciéndose así los ingresos procedentes de publicidad y también los procedentes de la venta de ejemplares: para qué pagar por algo que se puede leer gratis.
Desmantelaron las redacciones de los periódicos a golpe de ERE y pusieron a trabajar prácticamente a informáticos para cubrir la web, comenzando así a cavar su propia tumba.
Cuando un periódico pertenece al sector financiero, ha despedido a buenos periodistas y la información que interesa a los lectores está alrededor de noticias que perjudicarían a la banca en España: blanco y en botella, la falta de credibilidad en sus noticias está servida y lo que un periódico ha conseguido a base del esfuerzo de muchos años se puede perder, como ha sido, en un día. Para que los lectores paguen por la información deberán recuperar la credibilidad perdida y para que las empresas se publiciten en los diarios necesitan que se lean esos diarios. Al final, para superar esta situación se necesitan editores de raza con vocación de editar medios.
Hay algo claro: esta crisis acabará como empezó, pero será difícil recuperar lo que se dejó en el camino.





