No es noticia decir que la prensa de pago está en recesión. Quizás deberíamos afinar un poco más y preguntarnos qué es lo que hoy en día no está en recesión. Pero con este panorama, el presidente francés, Nicolás Sarkozy ha entrado al terreno de juego de la prensa escrita y se ha puesto a favor del equipo de las ediciones de pago.
De la prensa gratuita ha dicho que es “la muerte de la prensa escrita”. No hay pelos en la lengua, comprobado. “Creo en el porvenir de la prensa escrita —reafirmó— porque creo en el valor de la información verificada, analizada, escogida y jerarquizada…”.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, está decidido a intervenir para sostener la prensa escrita francesa, sumida, según dijo el pasado jueves 2 de octubre, “al borde del precipicio económico”.
En un discurso pronunciado en el palacio del Elíseo, el presidente galo hizo un llamamiento para examinar la “eficacia de las ayudas públicas” al sector. Sarkozy afirmó que “se trata de llegar a un acuerdo sobre un cierto número de cambios para poner en práctica enseguida, para que la prensa escrita francesa salga de las dificultades inaceptables que tiene desde hace treinta años y que no harán sino agravarse si no hacemos nada”. El líder galo apuesta por afianzar la rentabilidad de los diarios franceses.
Sarkozy anunció la creación de cuatro comisiones de trabajo que abordarán la reconversión del sector. Estas comisiones estudiarán el futuro del oficio del periodismo, el proceso industrial y la prensa, los medios digitales y las relaciones entre la prensa y la sociedad.
En su conferencia en sede presidencial Sarkozy apuntó lo que serían las líneas fundamentales para buscar la salida a la crisis de la prensa francesa. Es posible que esos apuntes pudieran tener algún paralelismo con la situación en España, aunque opiniones habría, seguro, para todos los gustos. Sarkozy apuesta por soluciones como fomentar el sistema de suscripciones con ventajas postales —el 30% de los franceses están suscritos a su periódico—, sanear sistemas funcionales como “el mal endémico de la distribución”, así como multiplicar los quioscos y los puntos de venta en las grandes superficies o apoyarse en la venta ambulante, puerta por puerta.
Como vemos hay propuestas, en el discurso de Sarkozy, para todas las opiniones. Vamos a quedarnos —haciendo una traslación a la situación en España— con los aspectos positivos de su mensaje —posición antigratuitos, defensa del quiosco, cambio de la distribución, etc.— pero hay otros que no entran ni con un calzador —suscripciones, venta ambulante, potenciación de las grandes superficies— por los menos para —es nuestra opinión— un eslabón de la cadena de ventas tan sacrificado como es el punto de venta final.
Interesante el discurso de Sarkozy, pero con claros y oscuros...





