Aprovechando el anuncio del Gobierno de abordar la modificación de la vigente ley antitabaco, la presidenta de nuestra Asociación ha remitido una carta a la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, en la que le insta a modificar algunos aspectos de la norma que impiden que los quioscos de planta baja –los ubicados en locales comerciales– puedan vender tabaco.
Por el interés informativo de dicha carta reproducimos a continuación el texto íntegro de la misma:
“Valencia, 18 de septiembre de 2009
Excma. Sra. Doña Trinidad Jiménez García-Herrera
Ministra de Sanidad y Consumo
Excma. Sra.,
En calidad de presidenta de la Asociación Profesional de Vendedores de Prensa de Valencia y Provincia (APVPVP) le dirijo la presente para manifestarle el sentir de los quiosqueros valencianos en particular y de todo el colectivo español en general, en relación con la norma vigente en la materia que nos impide a los vendedores de prensa, ubicados en locales comerciales de planta baja, poder vender tabaco.
Los medios de comunicación se han hecho eco de sus declaraciones en el sentido de abordar la modificación de la actual ley 28/2005 de tal forma que esté prohibido el consumo de tabaco en todos los lugares públicos. En este sentido y con la intención de exponer nuestra reflexión sobre la prevista modificación de la norma, le dirigimos la presente, por cuanto puede ser el momento de introducir cambios que en nada afectarían al objetivo de protección sanitaria de la ciudadanía y, por el contrario, sí pueden aportar elementos de igualdad en las oportunidades comerciales de una parte de los quiosqueros y vendedores de prensa.
Los datos que manejamos en la Asociación y en el resto de España sobre la influencia de la actual crisis económica -por lo que respecta a los quioscos de venta de prensa- nos dicen que desde la fecha de la entrada en vigor de la ley antitabaco han desaparecido en España 4.000 puntos de venta. Una reducción del 14,8% en tres años. Este dato nos dice claramente que la reducción de puntos de venta comenzó a primeros del año 2006 y continúa actualmente de una forma acelerada.
La Ley antitabaco fue el inicio de la situación actual. Ahora se ha incrementado por la crisis económica que afecta a todos los sectores y a todo el comercio, pero no hay que olvidar que fueron los quioscos de planta baja los que no pudieron, de ninguna forma, adecuarse a las imposiciones que la Ley antitabaco introdujo para poder seguir vendiendo dicho producto. Esta situación hizo que la afluencia de clientes a los quioscos de planta baja se viera extraordinariamente mermada.
La modificación que posteriormente introdujo el gobierno en la normativa antitabaco no aportó, bajo nuestro punto de vista, unidad de criterios en cuanto a la venta del producto. Los quioscos de vía pública podían vender tabaco —habilitando máquinas expendedoras con su correspondiente inversión económica— pero los de planta baja no.
Desde el punto de vista de la distribución y la venta, la norma estableció, finalmente, que los quioscos de planta baja no pudieran vender tabaco. Todos los establecimientos —quioscos de vía pública, bares, restaurantes, etc.— han continuado vendiendo el producto adaptándose a lo establecido en la mencionada ley.
Queremos dejar bien claro, llegados a este punto, que en ningún caso dudamos de las medidas que su ministerio ha tomado y piensa tomar en la búsqueda de la protección de la salud de la ciudadanía, es más, las compartimos por cuanto representan acciones que tendrán una respuesta positiva en la calidad de vida de nuestra sociedad.
Nosotros de lo que hablamos es de no ser los únicos excluidos de la venta de este producto en una sociedad como la nuestra de libre mercado. Sobre todo ahora y ante la situación de crisis económica que padecemos. Todos los quioscos deberíamos poder vender tabaco, tal y como contempla la exposición de motivos de Real Decreto Ley 2/2006, de 10 de febrero, en el que, entre otros aspectos, modificaba algunas partes de la Ley Antitabaco, la ley 28/2005, en lo que afecta a la venta y el suministro, ya que en su parte expositiva aducía razones de modificación ante la ‘…necesidad de minimizar su impacto, impacto que podría llegar a ser económicamente gravoso para un sector modesto como el de los vendedores de prensa…’.
Esa parte de los vendedores de prensa –los de planta baja– que no estuvo amparada por el Real Decreto empezó a sufrir pérdidas, no por la ausencia de beneficios por el tabaco en sí, sino por la pérdida de afluencia de clientela que acudía a los quioscos y que sin embargo sí lo hacía a otros comercios para su adquisición, como son los estancos o los bares. A partir de ese momento empezó a decaer el quiosco tradicional.
En Valencia la mayoría de quioscos son de planta baja, casi un 95%, que son los que mayor perjuicio han soportado. Cuando el mencionado Real Decreto Ley se refiere a nuestro colectivo habla de vendedores de prensa tradicional, que somos tanto unos como otros, los de vía pública y los de planta baja, todos con el mismo IAE.
Por ello le solicitamos que la modificación de la mencionada ley, de producirse, no contemple diferenciación alguna entre quioscos de planta baja y los de vía pública.
Espero no haberle robado mucho tiempo de su labor diaria. Me gustaría que pudiera ser sensible a la problemática que le he planteado, puesto que de ella dependen muchas familias de trabajadores autónomos. Creo, sinceramente, que con un pequeño esfuerzo en el contenido de la futura modificación legislativa se salvarían muchas pequeñas economías y a la vez se continuaría con la lucha sanitaria de la erradicación del consumo de tabaco. No son objetivos incompatibles.
Por último quiero manifestarle mi disposición a poder exponerle personalmente todo lo que le he expuesto, lo cual constituiría todo un honor, o si por el contrario se me permitiera hacerlo ante el responsable de su ministerio que considerara oportuno.
Atentamente,
Ana Isabel Valle Moya
Presidenta de la Asociación Profesional de Vendedores de Prensa de Valencia y Provincia (APVPVP)”.





