Según publicaba el diario EL MUNDO en su edición digital del pasado 6 de agosto, las fuentes de financiación de los periódicos están cambiando como consecuencia de la crisis económica y el fuerte descenso de las inversiones en publicidad por parte de las empresas, según un estudio de la Universidad de Harvard.

En los Estados Unidos los beneficios por venta de publicidad han caído desde los 50 billones de dólares en el año 2000 a los 24 billones en el 2009, lo que ha supuesto una modificación del tradicional 80% de ingresos por publicidad y del 20% por venta directa, lo que a su vez se ha traducido, en los últimos tres años, en una subida de los precios de los periódicos tanto en su venta en el quiosco como en la suscripción.

Según este estudio, la financiación de la prensa estadounidense se está acercando más al planteamiento europeo, donde los ingresos por venta directa de periódicos se sitúa entre el 35 y el 45%. Llama la atención el dato, a este respecto, en el que se indica que en Japón los editores obtienen la mayoría de sus ingresos por la venta directa.

Según el responsable universitario de este estudio –Ken Doctor– en los próximos años los editores van a ver aumentado su beneficio en la venta directa de periódicos, no sólo con la venta en quiosco de ejemplares y suscripciones tradicionales, sino con otras modalidades de pagos por ver una noticia en la web, por contenidos para las nuevas tabletas como el iPad, suscripciones digitales o combinaciones que permitan a los lectores tener acceso a la web y al periódico en papel.

Por otra parte el periodista Francisco Muro de Iscar, en un reciente artículo publicado en la sección de opinión de europapress.es“El futuro de los medios”– reflexiona también a este respecto, y aunque las perspectivas que en él augura no son demasiado optimistas, da en el clavo a la hora de señalar la importancia del asunto. Según el articulista “el modelo de negocio basado en la venta de periódicos y en la publicidad también está cambiando sustancialmente. Los jóvenes no compran periódicos y las empresas han rebajado la inversión en publicidad al mínimo. Los empresarios están buscando todas las fórmulas posibles para hacer caja y no presentar deudas a final de ejercicio: promociones, cobro de contenidos, servicios especiales de pago, pero es muy complicado cobrar lo que todos se han acostumbrado a tener gratis.”

Concluye Muro de Iscar remarcando que “los viejos medios están en la encrucijada y los nuevos […] están cambiando tan radical y rápidamente que nadie realmente tiene ninguna idea de cómo serán usados, cómo evolucionarán y cómo acabarán finalmente. Es un asunto fundamental para la sociedad y debería abrir una reflexión serena, porque sin unos medios libres, sin una prensa de calidad, la libertad y la democracia pueden estar a merced exclusiva del poder.”