Mañana domingo, 21 de octubre, uno de los grandes periódicos españoles va a cambiar. EL PAÍS, va a pasar de ser el “diario independiente de la mañana” a ser “el periódico global en español”.
¿Un simple lifting? Para Javier Moreno, director del rotativo, EL PAÍS hace mucho más que dotarse de una nueva imagen. “Íbamos en un rumbo equivocado —ha declarado recientemente— y hemos decidido cambiarlo desde una nueva mirada”; esto es, estamos ante un espectacular cambio de rumbo cuyas consecuencias están, lógicamente, por ver, pero de entrada intuimos va a ser beneficioso, tanto para el editor —PRISA—, el distribuidor, como para el profesional del punto de venta.
La nueva filosofía de EL PAÍS que tendremos en los quioscos el domingo se basa en una vocación global —o mundialista—, que pulsará con especial atención la actualidad generada en Hispanoamérica. Ello no significa, sin embargo, que EL PAÍS vaya a descuidar su carácter local. La idea de los directivos de PRISA es, no sólo consolidar su liderazgo en España —amenazado últimamente por EL MUNDO—, sino que además pretende aumentar considerablemente sus ventas al otro lado del Atlántico, para lo cual el periódico editará páginas locales específicas de cada país de dicho continente.
Sin embargo, los cambios que más nos llamarán la atención con toda probabilidad sean el de su cabecera —la “i” aparecerá con acento— y el del cambio de tipografía, un diseño que ha sido realizado en exclusiva por el portugués Mario Feliciano, la llamada majerit, a la que los directivos de EL PAÍS definen como “más moderna y legible” y que sustituye a la times que, desde el 4 de mayo de 1976, fecha de la aparición del número inicial, ha sido santo y seña visual del periódico.
Ni qué decir tiene, que tanto los suplementos como la página electrónica de EL PAÍS van ha experimentar la consiguiente mutación, ya que los cambios afectan lógicamente al conjunto.
Con respecto al profesional, EL PAÍS siempre se ha caracterizado por facilitar a los quioscos material más que suficiente para que la actividad de aquél se desarrolle dentro de la normalidad, al contrario que sucede con otros editores que han hecho del racaneo desgraciada costumbre. Así, según ha podido saber la Asociación Profesional de Vendedores de Prensa de Valencia y Provincia (APVPVP), EL PAÍS pondrá mañana domingo alrededor de un 30% más de producto en los quioscos, para que ningún cliente, habitual o no de dicho rotativo, se quede sin su ejemplar.
Un aspecto que tampoco podemos perder de vista, es que la remodelación de EL PAÍS no va a afectar la comisión que le queda al vendedor de prensa, una comisión que a nuestro juicio es acertada que coadyuva a estimular una distribución de calidad… muy lejos, por tanto, de experimentos con gaseosa a 50 céntimos.
En definitiva, EL PAÍS sí ha hecho una apuesta moderna, firme y seria por el futuro, apuesta que, obviamente, va a contar con el apoyo entusiasta de los quiosqueros valencianos.