Que la profesión de periodista lo es de riesgo es algo que nadie pone en duda y la cosa es que no debe ir muy bien el mundo cuando, desde 1995, no se habían producido cifras tan escalofriantes para el colectivo de periodistas, como las que están recogiendo los anuarios estadísticos con respecto al pasado año.
En efecto, las cifras que se barajan para 2005 van de los 57 asesinatos a los 63. En cualquiera de los casos, superan los 52 asesinatos habidos en 2004. A estas cifras hay que añadir la muerte violenta de 5 colaboradores de medios de comunicación, la detención de al menos 807 periodistas, 1.308 agresiones o amenazas, y la friolera de 1.006 medios de comunicación censurados o cerrados.
La estadística se dispara, obviamente, en Irak, donde murieron 24 periodistas, mientras que en Filipinas murieron 9. Sin embargo, la siniestra geografía que pone en el punto de mira a los notarios de la realidad alcanza, excepción hecha de Europa y Australia, a todos los continentes.
En
África hubo 5 periodistas muertos, 256 detenidos, 213 agredidos o amenazados, y 86 medios de comunicación censurados.
En
América los asesinatos fueron 7, 20 los detenidos, 229 los agredidos o amenazados, y 10 los medios censurados.
En Asia, Magreb y Oriente Medio fueron víctimas mortales 44 periodistas, hubo 483 detenciones, se produjeron 687 agresiones o amenazas, y 790 fueron los medios censurados.
En los países de antigua Unión Soviética —Rusia, Bielorrusia y Azerbaiyán, en concreto— se produjeron 7 asesinatos, 92 detenciones, 179 agresiones o amenazas y 120 medios censurados.