De unos años para acá se está produciendo un fenómeno que, además, está creciendo de forma imparable. Nos referimos a la venta de libros a través de los quioscos. Comparte esta tendencia con nuestro país Italia, y parece que está calando en la vecina Francia y en el Reino Unido.
Según datos de la Federación del Gremio de Editores del total de ventas en 1998, el 10,3% se produjo a través de los quioscos y, pese a un pequeño bache debido al abaratamiento de los libros, la tendencia a partir de 2002 es al alza, de tal manera que, según datos de 2004, un 17,3% de la población española compró a través de los quioscos una media de 21,7 libros, frente a los 8,5 libros adquiridos en 2003 por el 11% de dicho colectivo.
Particular importancia para los editores tiene la gigantesca red de puntos de venta que cubre prácticamente el 100% de núcleos urbanos del país, fundamentalmente en lo que respecta a grandes colecciones, apoyadas las más de las veces por un gran despliegue promocional a través de la televisión.
Esta tendencia a utilizar los quioscos como «salida» se debe, además, a otros tres factores de singular incidencia. El primero, es la exasperante saturación de títulos de las librerías, auténtico problema que provoca mínimos de permanencia de un libro en las estanterías. Otro, es el monopolio de facto que Círculo de Lectores tiene en cuanto a ventas en domicilio. El último, es la venta a través de internet que, pese a que poco a poco se va abriendo camino, en 2004 sólo representaba un 0,6% del volumen total de ventas.