Recién publicadas las tres entregas del artículo de opinión que titulábamos “65 quioscos cerrados, ¿qué hacer?” y de las reflexiones en relación a la situación del sector que un quiosco asociado, J. Estrela, nos envió, bien podremos convenir que muchos son los asuntos que todo ello contenía y muchas las opiniones que reflejaban.
Quisimos, inmediatamente después emitir las tres entregas del artículo, publicar también la opinión directa de la calle al respecto. Lógicamente, algunas de las cuestiones que se plantean en la opinión del compañero quiosquero no las compartimos desde la Asociación, aunque otras muchas sí. En cualquier caso es la opinión y la reflexión de alguien que expresa sus planteamientos. La Asociación siempre ha mantenido que los problemas con las distribuidoras son generales (sin especificaciones sobre unas u otras), pero también hemos dejado habitualmente claro que el nivel de comunicación en la búsqueda de soluciones o en el intercambio de reivindicaciones y reclamaciones ha sido y es fluido.  Unas veces se ha llegado a acuerdos con ellas sobre prácticas que no nos beneficiaban y otras veces no, pero el diálogo y la búsqueda de puntos de encuentro siempre ha estado ahí. En ningún caso es opinión de la Asociación que el cierre de quioscos se deba a las distribuidoras o editores (y menos aún achacarlo a una distribuidora en concreto, Valdisme). Los motivos para un cierre de quioscos son muchos y muy variados (descuido de los vendedores, manipulación por varias personas en el punto de venta y en general una gran variedad de productos que nada tiene que ver con el “quiosco” tradicional de toda la vida que obliga a cambiar el chip de mentalidad a la hora de dirigir estos negocios), pero asociar este dato con las distribuidoras es una equivalencia que no compartimos en absoluto. Ellos tienen un negocio y los propietarios de los puntos de venta otro.
Estas precisiones vienen a colación porque queremos matizar claramente lo que pueden ser opiniones de los asociados (a título personal y por ello respetabilísimas) y lo que es la política de representación de la Asociación, es decir, la gestión de los intereses de todos los asociados. Muchos son los problemas que tenemos con las distribuidoras, pero muchos son también los acuerdos a los que llegamos.
Por ello, de igual forma, no compartimos la opinión del compañero en lo referente al bono-bus de la EMT. Si hay algo que tenemos claro es que el bono-bus, en las condiciones de gestión actuales para el punto de venta, puede tener aspectos negativos —como cualquier otro producto con su gestión y margen comercial—, pero en su conjunto es altamente beneficioso para el quiosco por cuanto que conlleva una presencia incrementada de clientes. Desde la Asociación no es que apoyemos al bono-bus de la EMT o bonos de transporte en general, es que lo recomendamos expresamente a todos los asociados. La generación de flujo de público en un punto de venta es primordial. Luego cada uno puede tener su opinión al respecto y pensar que las cosas podrían ser mucho mejor, pero el beneficio que en su conjunto reporta el bono-bus para el sector del quiosco es indiscutible. Recordemos que la rentabilidad del punto de venta se compone de muchos pequeños trocitos comerciales. Cítese como base principal las golosinas.
Luego hay otra serie de reflexiones del compañero Estrela que a la vez que las consideramos interesantísimas las vemos coincidentes y en especial la necesidad de buscar nuevos productos de venta aprovechando la difusión de éstos en los particulares horarios del quiosco. La situación del sector como siempre hemos mantenido no es nada prometedora, pero es con la búsqueda de soluciones, con el mantenimiento de acuerdos, y también con la exigencia en la gestión de la cadena de ventas como podremos ver alguna luz al final del camino. Recordemos la última adquisición a través de los quioscos: las recargas de móviles; hay compañeros con un gran número de ventas en este campo. Pues a buscar. Es una labor de todos.