El pasado 3 de agosto nos hacíamos eco en elkiosco.info de los rumores —algo más que rumores— sobre la inminente aparición de un nuevo periódico de tirada nacional cuya presencia, por cierto, saludábamos. Sin embargo, el rotativo no ha nacido aún y ya viene con problemas bajo el brazo.
Los quioscos de Valencia no acogen el nacimiento de PÚBLICO con agrado. Así es y no puede ser de otra manera, pues según las informaciones a las que ha tenido acceso la Asociación Profesional de Vendedores de Prensa de Valencia y Provincia (APVPVP), el nuevo periódico de información general que tiene prevista su aparición en días venideros, irrumpe en el mercado de la prensa con un precio de 50 céntimos. Esto es, a mitad de precio el ejemplar —1 euro, habitualmente— y mitad, por consiguiente, de ganancia para el punto de venta. Precio fijo, además, para todas las ediciones: de lunes a domingo.
La presencia del que va a ser periódico insignia de la empresa Mediapro —propietaria de la cadena de televisión La Sexta—, dirigidoporNacho Escolar —conocido blogger de una de las páginas más visitadas del país: escolar.net—, supone, además, una severa ruptura del mercado.
Los cálculos empresariales del proyecto —que pueden ser perfectamente viables— tienen, pues, un solo perjudicado en la cadena de ventas y distribución: el punto de venta. Apoyos políticos, distribución a instituciones, marketing publicitario bien planificado, soporte monclovita, incentivo del lector que reduce a la mitad su gasto en periódicos, etc., etc., significa que todo ha sido bien estudiado; sólo hay, insistimos, un pagano: el quiosco. De la noche a la mañana aparece en nuestros estantes un producto —¡oh!— que va a tener los mismos gastos de gestión, pero la mitad del beneficio. ¿Quieren que le demos la bienvenida? Pues no, sinceramente no.
¿PÚBLICO va a incrementar el porcentaje de lectores de periódicos? Todos los indicadores apuntan a que los fraccionará y de que las incorporaciones van a serán mínimas. En distintas informaciones aparecidas fundamentalmente en internet y en medios especializados bien informados, se plantea esta nueva incorporación al mundo de la comunicación sobre papel más como un trasvase de lectores, que como un foco de nuevas incorporaciones. Se insiste, por ejemplo, en que EL PAÍS cederá aproximadamente unos 100.000 lectores, mientras que EL MUNDO perderá unos 15.000, lo que podría implicar —¡el hombre propone y Dios dispone!— un cambio en el liderazgo, por el que pugnan desde hace tiempo el diario de PRISA y el de Unidad Editorial.
En otro orden de cosas, y si la aparición de PÚBLICO cuajara, lo único que podemos esperar los quiosqueros es la paulatina implantación de una guerra de precios a la baja que, a buen seguro, supondría aún un mayor perjuicio para nuestros márgenes comerciales.
Si los vendedores de prensa estamos soportando como nadie la deserción de lectores y, por consiguiente, la bajada de ventas que toda la cadena de distribución de prensa de pago —de calidad, nos gusta llamarla— está experimentando, sólo nos faltaban recortes drásticos y perspectivas de precios menguantes. Empezar a vender un producto a mitad de precio de la competencia, es algo muy parecido a un nacimiento sin estrella.





