Aparentemente, la respuesta parece obvia: nada. Pero la agencia Orange Media y la consultora Ipsos, en el estudio titulado “Exprimiendo la Prensa Gratuita”, han analizado recientemente la cuestión —según recoge el confidencial PRNoticias.com—, y nos han ofrecido interesantes guarismos.
Según “Exprimiendo…”, el habitual lector de “gratuitos” no se detiene en discriminar y un 56% recoge el primer ejemplar que le ofrecen, siendo el 54% de los encuestados el porcentaje que prefiere no hacer ningún esfuerzo y, ante todo, desea que se lo entreguen en mano. El precio máximo que estarían dispuestos a pagar por un ejemplar sería de 31 céntimos de euro. En el caso de que esos “gratuitos” costaran más de 50 céntimos, el 49% de los encuestados declara que dejaría de leerlos, mientras que si la prensa tradicional bajara su precio a esos 50 céntimos, el 22% de los lectores de “gratuitos” desertaría  de estas cabeceras para pasar a la prensa que los quiosqueros llamamos de calidad.
Algunos de los calificativos vertidos por los encuestados sobre los “gratuitos” son: “ameno”, “entretenido”, “más fácil de entender”, “menos politizado”, “el que tiene la publicidad que menos molesta” o “el más moderno”, siendo 20 Minutos —el decano de este tipo de publicaciones y el de mayor expansión— el preferido.
Para los autores de “Exprimiendo…” —del que se hace eco, insistimos, PRNoticias.com— “un 63% de los encuestados afirma leer la misma cantidad de prensa de pago que antes de que irrumpiera este soporte” y “el 78% afirma haber leído al menos un ejemplar durante el último mes”, mientras “que el 18% ha menguado los ratios de lectura de cabeceras tradicionales”.
Otros dos datos reveladores obtenidos por Orange Media e Ipsos es que sólo un 29% afirmaron elegir o poder elegir el “gratuito” que desea leer, mientras que el 40% afirma que, una vez hojeado y/o leído, el “gratuito” aterriza, indefectiblemente, en la papelera.
Esta encuesta, realizada a mediados del pasado mes de mayo, se basa en 1.003 entrevistas personales realizadas en seis ciudades españolas donde los “gratuitos” circulan con asiduidad: Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Zaragoza y, por supuesto, Valencia.