María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno, cerró ayer, en Valencia, la primera edición del Congreso de Nuevo Periodismo, que ha organizado la Generalitat Valenciana, y ha congregado a más de medio millar de participantes y unos cincuenta profesionales de todo el mundo.

Hay que decir, antes de nada, que los grandes triunfadores de este evento ?si es que en este tipo de eventos puede hablarse, con propiedad, de triunfadores y perdedores? han sido, en primer lugar, el diálogo y, en segundo término, nuestra ciudad, incomparable marco que viene a ratificar por enésima vez a la Ciudad del Turia como urbe de envergadura mundial.
Ese fructífero diálogo ?insistimos? que se ha desarrollado a lo largo de tres días ?19, 20 y 21 de octubre? ha permeado muchos, variados e interesantes temas. Nos disculpará, sin embargo, el/la internauta  si hacemos sólo mención a aquéllos que nos aprietan el zapato, como profesionales de la venta de prensa que somos.
Una de las ideas-fuerza que han cruzado de punta a punta el congreso ha sido la de que
la prensa tradicional ?o de pago? deberá acometer cambios profundos para adaptarse a la nueva realidad y ofrecer una información más cercana al usuario, un usuario que, como ha sostenido el coreano Yu-jin Chang, «ha cambiado de mentalidad» que está más allá de mutaciones tecnológicas o de usos periodísticos. «Hoy en día ?insistió Chang?, ante cualquier acontecimiento, las personas no esperan a los medios de comunicación para informarse». Abundando en esta idea, el periodista francés Jean François Fogel señaló que la aparición de las nuevas tecnologías y, sobre todo, de internet, que ha provocado que la prensa pierda «el monopolio en la entrega de las noticias».
Para el periodista español Gumersindo Lafuente, no sólo la prensa ha perdido el monopolio de la información, sino que la prensa tradicional escrita «muere poco a poco», aunque existe un antídoto a mano: que los responsables de los medios «hablen con el lector» y no con el «mundo del poder y de la influencia».
Javier García, director comercial de Sogecable, afirmó que el futuro de la prensa de pago debe encaminar sus pasos hacia el «rigor y la credibilidad» para hacer frente a la competencia de las nuevas formas de periodismo, idea en la que insistió José Antonio Zarzalejos, director del rotativo madrileño ABC, para quien la red «no matará el papel», pero sí ha supuesto el fin de una etapa marcada por el «periódico masivo» y el nacimiento de la prensa más especializada, que pone el acento en la calidad e influye en mayor medida en las opiniones de sus lectores. «Renovarse o morir» es el dilema al que, para Zarzalejos, se está enfrentando ya la prensa de pago, renovación que ha de venir necesariamente «despertar en el lector una motivación de compra de forma permanente». Para el director de LEVANTE-EMV, Pedro Muelas, uno de los males a evitar en el mundo de la información es «la trivialización de la información y con ella la trivialidad de la sociedad».
El presidente de la agencia de noticias EFE, Álex Grijelmo, señaló en su exposición que, a lo largo de la historia, todos los medios se han visto obligados a buscar un espacio propio porque cada uno, en el momento en que nació, se parecía mucho al anterior. Así, los periódicos adoptaron el lenguaje de la literatura, la radio el de los diarios y la televisión el de las ondas, pero todos tuvieron que renovarse para poder competir y sobrevivir entre sí. Se preguntó Grijelmo en voz alta «contra quién nacía internet» y, en su opinión, nacía «contra todos», porque es un medio multimedia, «pero sobre todo contra la prensa, porque los periódicos electrónicos han sido en sus inicios iguales a los diarios tradicionales».
Como contrapunto, y para cerrar esta sucinta crónica del Congreso Internacional sobre Nuevo Periodismo, aludiremos la intervención de José Manuel González, director general de la agencia de noticias Servimedia, para quien no cabría hablar de «nuevo periodismo», ya que en su opinión la tecnología se ha limitado a revolucionar «las rutinas productivas», mientras la información propiamente dicha es «la de toda la vida».