

En España hay más de 2 millones de autónomos personas físicas, de los cuales la gran mayoría no tiene asalariados a su cargo. Se trata de trabajadores y trabajadoras que dependen exclusivamente de su propio esfuerzo para generar ingresos y sostener su actividad.
El modelo actual sigue penalizando especialmente a los autónomos personas físicas sin empleados, que asumen todos los riesgos de su actividad sin contar con las mismas garantías que el resto de los trabajadores por cuenta ajena.
Para UPTA, estos datos evidencian una realidad incontestable: la mayor parte del trabajo autónomo en España es trabajo directo, sin estructura empresarial, y debe ser reconocido plenamente en igualdad de condiciones., son trabajadores y trabajadoras y deben tener los mismos derechos. “Si un autónomo depende exclusivamente de su trabajo para vivir, no hay ninguna justificación para que tenga menos protección social, peores condiciones o una mayor presión fiscal”.
Estos son algunos de los puntos a rectificar de forma urgente para corregir las desigualdades que afectan al colectivo:
- Mejora de la protección social, con un cese de actividad verdaderamente universal
- Eliminación de la obligación de cotizar durante las situaciones de incapacidad temporal
- Mejora de las lagunas de cotización a lo largo de la vida laboral
- Acceso al subsidio para mayores de 52 años
- Reducción de la brecha en pensiones entre autónomos y trabajadores por cuenta ajena
- Puesta en marcha de coeficientes reductores para la jubilación anticipada en sectores de especial dureza
- Vigilancia de la salud laboral del colectivo en igualdad de condiciones
- Reducción de la brecha de género en el trabajo autónomo
- Reestructuración del sistema fiscal para el colectivo autónomo
Además de todo lo anterior, el Estatuto del Trabajador Autónomo (LETA) es un marco normativo, en vigor desde 2007, que ha quedado completamente desfasado teniendo en cuenta los cambios experimentados por el mercado laboral y no responde a la realidad de millones de trabajadores autónomos.
Según la EPA (encuesta de población activa en España) durante el primer trimestre del año el número de autónomos descendió en 68.600 trabajadores por cuenta propia, un descenso del 2,08%; 33.200 autónomos menos en el último año, nada que ver con el crecimiento en 1.400 nuevas altas registradas en el primer trimestre de 2025.
Hay que avanzar hacia un modelo más justo, más equilibrado y adaptado a la realidad económica y social actual.





