Bajo el título “El peso del papel” –artículo publicado en el suplemento VIVIR de LAS PROVINCIAS y en las 13 cabeceras del grupo Vocento del pasado jueves 20 de mayo- el periodista Pío García desgrana toda una serie de argumentos por los cuales queda en evidencia la importancia que tiene el periódico, en soporte papel, para los hombres que dirigen el mundo, ya que “siguen desayunando con los periódicos encima de la mesa”, puesto que “la prensa es símbolo de la mejor información y el análisis más riguroso”.

Con imágenes de José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolás Sarkozy, David Cameron y el mismo Barack Obama sosteniendo entre sus manos un periódico, el argumento principal del reportaje es que la prensa en papel sigue siendo el mejor medio que tienen los grandes mandatarios para conocer la opinión pública cada mañana.

Pío García inicia el reportaje recordando que durante la campaña electoral el candidato Obama “siempre estaba colgado de su blackberry y de las posibilidades que las redes sociales tenían de cara a su acceso a la Casa Blanca. “Cuando accedió a la presidencia y compareció por primera vez ante la prensa, en lugar de seguir el protocolo y conceder la palabra a los medios más venerables, quiso someterse primero a las preguntas de un redactor del ‘Huffington Post’, una cabecera que no se encuentra en los quioscos y sólo navega por internet.” Sin embargo, meses después, Obama se sentó en su despacho con dos directores de periódicos regionales y ante ellos se definió como “un adicto a los periódicos en papel”, manifestándose a favor de la continuidad de la prensa escrita y confiando en el futuro por “la integridad del periodismo” como aspecto fundamental “para la salud de la democracia”. Tras estas declaraciones -indica Pío García– algunos blogueros acusaron al presidente de apostasía.

En otra ocasión, el presidente Obama llegó a decir que “adoro sentir su tacto” en referencia a la lectura de periódicos.

Pío García añade la opinión de Alejandro Muñoz Alonso, catedrático de Opinión Pública y senador del PP quien manifiesta que “los periódicos en papel son todavía el centro del debate político” y que, por ahora, este formato sigue “siendo el rey”. También hace referencia a la reflexión del vicedecano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, Ángel Arrese, diciendo que “los periódicos y las revistas de calidad siguen teniendo un papel de primer orden la configuración de la opinión pública”. Y remarca Pío García que “acabamos de comprobar cómo un simple artículo en ‘The Wall Street Journal’ puede agravar la presión sobre el euro y todavía perviven en la retina las imágenes de la ministra Salgado tratando de convencer casi desesperadamente a los editores de ‘Financial Times’ de que España no era Grecia.”

Concluye este interesantísimo artículo con la predicción que Arrese augura a las “grandes marcas periodísticas” vaticinando que “el papel irá a menos, no a más, pero eso no significa necesariamente su desaparición. El músculo más importante de una organización periodística, su corazón, son los buenos profesionales del periodismo. Cualquier recorte sustancial de esta fibra es fatal a no muy largo plazo”.

Coincidimos plenamente en este último razonamiento, salvo en un matiz de capital importancia, y es que toda “organización periodística” también debe tener asegurada una red de distribución y venta que haga posible su llegada al lector. Tan importante es la elaboración de un periodismo de calidad, como que llegue adecuadamente a sus destinatarios, puesto que si no es así, las ideas, la influencia y la información se quedan, estériles, en las rotativas. Hay que cuidar el mensaje, pero también el canal.