Otro año más la Agencia Tributaria vuelve a remitir cartas a los pequeños negocios con el fin de controlar la economía sumergida, concretamente sobre fraudes en el Impuesto sobre el Valor Añadido y el Impuesto de Sociedades.

Mediante estos escritos, la Agencia Tributaria pone bajo sospecha el efectivo que ingresa el empresario en relación con lo que ingresa su competencia, también les comunica que vigila los importes acumulados de las entradas en sus cuentas bancarias y los cobros con tarjeta que han realizado.

El Secretario General de la confederación Española de Comercio, ha señalado que en el caso del pequeño comercio la baja facturación a la que se refiere en estas misivas “es la consecuencia de la complicadísima situación que atraviesan los comerciantes que  luchan por sacar adelante sus negocios” y que lo último que necesitamos es una espada más sobre nuestras cabezas.

Los pequeños negocios, especialmente los comercios de venta al público, son los primeros a los que la Agencia Tributaria está dirigiéndose en este sentido y es de esperar que las visitas este año de los inspectores para combatir el supuesto “fraude” aumente con respecto al de años anteriores. En 2017, por ejemplo, se realizaron un 31 por 100 de visitas más que el anterior.

Pymes, autónomos y asesores fiscales reclaman a Hacienda que paralice la campaña de “cartas amenazantes” a un sector que atraviesa por un complicado momento, ya que el anunciado aumento del 2% de las ventas del comercio minorista ha beneficiado únicamente a cadenas y grandes superficies, pero no al pequeño y mediano comercio, que ha visto caer un 0,5% sus ventas con respecto al año 2018.

Precisamente lo que necesita el pequeño y mediano comercio es apoyo por parte de la Administración para que la reconversión que necesita sea una realidad, contando para ello con un mayor apoyo presupuestario para facilitar la digitalización y competitividad.