Los quioscos, junto a las tiendas de alimentación y las farmacias y parafarmacias son de los pocos negocios que continúan abiertos en todo el país, porque se consideró, desde el comienzo de esta crisis, que los periódicos y revistas son un “bien de primera necesidad” que “garantizan el acceso al derecho a la información de la ciudadanía” en este periodo excepcional.

La inmensa mayoría de los quioscos de todo el país están abiertos, solo han echado el cierre durante la emergencia unos 3.000 en todo el territorio, menos del 10% del total. En muchos lugares, los quiosqueros han puesto en marcha un servicio de entrega a domicilio para quien no pueda o no quiera salir de casa.

El Gobierno español acerca posturas con la prensa tras una reunión mantenida recientemente con los comités de empresa de los principales medios de comunicación escritos. El secretario de Estado de Comunicación,  ha propuesto en el encuentro telemático crear una mesa negociadora para plantear las ayudas públicas reclamadas por el sector desde el estallido de la crisis.

Italia, además de estudiar ayudas y desgravaciones fiscales a los periódicos del país, ha contemplado a los quiosqueros, muy afectados por la crisis en los últimos años, que podrán desgravar hasta 4.000 euros en costes como el alquiler o las facturas de luz, teléfono o Internet y también los gastos ocasionados por el servicio de envío a domicilio.

No estaría de más que en esas negociaciones se tratara el tema de los vendedores de prensa, o que los gobiernos autonómicos o locales contemplaran medidas encaminadas a paliar las pérdidas ocasionadas por esta crisis sanitaria a unos negocios, que continúan abiertos, pero que a pesar de ello están viendo reducidos sus ingresos en un porcentaje elevado.