Era de esperar y era evidente. Los gratuitos están despidiendo personal de sus empresas a una velocidad espasmódica. La falta de ingresos publicitarios hace que este tipo de publicaciones caigan en picado. Los ERE (expedientes de regulación de empleo) de las empresas editoras de los gratuitos están haciendo estragos entre su personal.

El diario EL MUNDO, en su edición de ayer jueves, 4 de diciembre, se hace eco de estos “recortes masivos”.

20 MINUTOS recorta 16 trabajadores con cargos de responsabilidad.

QUÉ! despide a 106 trabajadores, un 40% de su plantilla.

ADN recorta su plantilla un 30%.

METRO se mantiene con la misma plantilla de personal porque sólo tenía a 55 profesionales.

Es decir, mientras que la prensa de calidad todavía mantiene el tipo, los gratuitos caen en picado. En Valencia, durante las últimas semanas, la falta de presencia de los gratuitos se ha notado considerablemente. Han desaparecido de muchos lugares habituales y ha quedado reducida a un 10% en comparación con la avalancha que era habitual hace unos meses.

La aparición, desarrollo, consolidación e implantación de la prensa gratuita siempre ha sido “flor de un día”. La prensa gratuita no ha aportado nunca nada a la consolidación de la lectura y a los hábitos de la cultura periodística y social. Siempre ha estado claro que se trataba —y se trata—, de publicidad acompañada de noticias sin sustancia. Por eso cuando el mercado de la publicidad ha reordenado su dominio el barco más dependiente de ella ha naufragado rápidamente. La crisis afecta a todo el mundo, sí, pero sobre todo a los más inconsistentes.

Pero tampoco nosotros nos podemos engañar. Se está hablando en distintos medios informativos de fusiones entre periódicos gratuitos para apuntalar una cabecera viable. Y también conviene recordar que tras los gratuitos están las empresas editoras de la prensa tradicional. Tras ADN está Planeta. Tras QUÉ! está Vocento, … ¡Y luego se quejan de que la cadena de ventas tradicional tiene que hacer un mayor esfuerzo!

Que este tipo de publicaciones se venga abajo no nos da ninguna pena.