Las bajas de autónomos o la Incapacidad Temporal (I.T.) es la situación provocada por una enfermedad común, profesional o un accidente, sea o no de trabajo, que impide ejercer su actividad al trabajador y que requiere asistencia sanitaria, lo que comúnmente se conoce como situación de “baja de los autónomos”.

El importe a cobrar en situación de I.T. depende de la base de cotización del mes previo a la baja.  Legalmente, se puede cobrar por un año, prorrogable a año y medio “siempre que en ese tiempo de más se prevea su curación”, según recoge la web de la Seguridad Social.

El cálculo de la baja se hace tomando de referencia la base de cotización que tienes en tu alta de autónomo el mes anterior al que se produce la baja. Además, se mantiene durante todo el tiempo que se prolongue la misma, siempre que no haya un cambio a la baja en los máximos de cotización a la Seguridad Social.

Tomando como referencia este índice, si se trata de una enfermedad o contingencia común tienes derecho a percibir entre el 60 y el 70% de la cuantía de esta base de cotización, o base reguladora, entre el cuarto y el décimo día de baja. La cantidad se eleva al 75% a partir del 21 día de baja.

Para los casos en que la baja se solicite por accidente laboral, la prestación será del 75% de la base reguladora desde el día siguiente, siempre que el asegurado tenga una cobertura específica de contingencias profesionales.

Según un informe elaborado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, durante 2017, únicamente el 0,96% de los autónomos se dio de baja por enfermedad, frente al 1,95% de los trabajadores asalariados. No es que los trabajadores autónomos gocen de mejor salud, sino que las bajas se presentan por enfermedades más graves y por más tiempo.

Mientras los autónomos que cogen una baja por IT ésta dura de media 92 días, en el caso de los trabajadores asalariados la duración media de las bajas se sitúa en 39 días.

“ Los autónomos se dan mucho menos que los asalariados de baja por enfermedad, pero sus bajas son mucho más largas, ya que un autónomo no solicita una baja por un constipado. Sólo nueve de cada mil trabajadores autónomos se dan de baja por enfermedad cada mes, frente a los 22 asalariados de cada mil.

Un autónomo siempre está pendiente de su negocio y sólo cuando la enfermedad es lo suficientemente complicada y larga como para impedirle atenderlo solicita esa baja por incapacidad temporal”