Tal y como estaba previsto, la «Ley antitabaco» ha sido aprobada. Se supone que muchos ciudadanos dejarán de fumar debido a la presión que esta ley va a producir. También está muy claro que los quioscos de toda España dejarán de percibir unos significativos ingresos en el balance de su economía debido a la prohibición de su venta. Por eso, a nosotros, nos gusta definir esta ley como «Ley antiquiosco».
¿Que por qué? Muy sencillo, porque durante todo el proceso de alegaciones, diálogos, aportaciones, enmiendas y demás entretenimientos en el que han participado tanto los representantes del Gobierno como los distintos agentes implicados en la aplicación y efectos de la ley, a todo el mundo se le ha tenido en cuenta y se han valorado muchos aspectos, todos… menos los que afectan al quiosco tradicional.
Parece ser que a todos, consumidores, hostelería, empresas públicas y privadas, sectores médico y farmacéutico… todo el mundo, en mayor o en menor medida, ha sido tenido en cuenta y han podido introducir alguna que otra variación al texto inicial de la ley. Todo el mundo tenía algo que decir y su opinión era importante. A lo que se ve, todo el mundo… menos los quioscos.
Uno de los más importantes canales de distribución del tabaco, como tradicionalmente es el quiosco de prensa, ha sido literalmente barrido de la oferta comercial que el ciudadano conocía. El consumidor de tabaco encontrará, a partir de ahora, más dificultades en adquirir este producto y ello le conllevará incomodidades y perjuicios. Pero el que realmente va a soportar este cambio, el auténtico perjudicado de esta ley, es el canal de distribución al que se le ha prohibido su venta; es decir, el quiosco.
Los bares y restaurantes tienen alternativas para continuar su venta y consumo (separación de espacios, opción de «fumador» o «no fumador»), así como las salas de fiesta, hoteles y locales de juego. Aquí parece que todo el mundo cuenta… menos los quioscos. A nosotros nos han clavado un «cero patatero». Ni alternativas, ni modalidades, ni plazos, ni nada.

Ana Valle Moya [Presidenta]