Una cosa es tener derecho al paro por cese de actividad y otra cosa muy distinta es poder cobrarlo.

Las ayudas previstas en la prestación por cese de actividad se prolongaron hasta el 30 septiembre y vinieron acompañadas de nuevos requisitos y particularidades.

Por un lado:  “A partir del 1 de julio los autónomos que vinieran percibiendo la prestación extraordinaria por Covid-19 se beneficiarán automáticamente de bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social de los meses de julio, agosto y septiembre”. Eso sí, siempre y cuando no accedan a la nueva prestación por cese de actividad o para autónomos de temporada, que llevan diferentes exenciones.

Pese a esta nueva “prórroga”, los autónomos que estaban disfrutando de la Tarifa Plana tampoco han podido acceder a la prestación por cese de actividad, ni a la extraordinaria, ni a la nueva ordinaria. A todos aquellos a los que la pandemia les ha pillado con menos de tres años dados de alta en el RETA se han quedado excluidos de la principal ayuda estatal que hay para ellos.

Esta circunstancia se da si has estado acogido durante 24 meses a la Tarifa Plana que no cubre las contingencias de cese de actividad, ni la formación, salvo que en su momento las solicitaras expresamente. Además de esto, uno de los requisitos para acceder al cese de actividad es haber cotizado por esta contingencia al menos 12 meses, por lo que muchos de los que comenzaron su negocio hace tres años no se han podido acoger a estas ayudas.

Vamos que les ha pillado esta crisis con su negocio comenzando, intentando reponerse de las inversiones que lleva un inicio y sin derecho alguno.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones publicó recientemente una guía en la que responde a las dudas más frecuentes de los autónomos sobre el nuevo cese de actividad.