Las movilizaciones del lunes día 30 y, en algunas provincias como Málaga, el 31, no son un capricho de los quiosqueros. El sector está muy indignado y ese malestar tiene unas causas muy concretas y unas consecuencias desastrosas.
Un «paseo» por la prensa española de estos días, tanto en sus versiones de papel como electrónicas, no tardará en sacarnos de dudas sobre el incuestionable hecho de que la llamada «Ley antitabaco» ha acabado convirtiéndose en una «Ley antiquiosco». No por casualidad, el gobierno ha conseguido la unanimidad del sector en el rechazo, tanto hacia el nuevo ordenamiento jurídico —que perjudica de manera directa, letal en muchísimos casos, y prácticamente en exclusiva a los vendedores de prensa— como a la política de «oídos sordos» que los poderes públicos —y la oposición, que a nadie se le escape este detalle, ya que en este monte el orégano brilla por su ausencia— han mantenido hacia el conjunto de los quiosqueros y sus asociaciones representativas.
El pasado miércoles, 4 de enero, LA NUEVA ESPAÑA y ayer, día 19, LA VOZ DE ASTURIAS se hacían eco de la prohibición de venta de tabaco a los puntos de venta y Avelino Martínez, presidente de Kiosqueros Asturianos Asociados (KIASA), pedía abiertamente una moratoria para paliar los desastres que va a provocar una ley «totalmente injusta con el sector». A juicio de Avelino Martínez «no tiene mucho sentido que a nosotros nos impidan vender tabaco y en cualquier bar que permitan fumar puedan seguir vendiéndolo», al tiempo que criticaba abiertamente la política de la Administración que ahora retira permisos vigentes y no se les devuelve a los quiosqueros, de inmediato, la parte de la tasa que pagaron por ellos y que no han utilizado, por obvias razones.
Para el presidente de los quiosqueros asturianos la ley es «injusta e incoherente ya que se dicta desde el Ministerio de Sanidad invadiendo competencias de otros ministerios en cuanto que viene a regular sectores ajenos al sanitario con una clara discriminación entre los diferentes afectados», y denunciaba «el abandono que sufre un importante sector de la economía asturiana —más de 1.000 familias y un importante número de puestos de trabajo directos e indirectos— por parte de las autoridades competentes a nivel regional, ya que hasta la fecha se han mostrado incapaces de legislar en materia de ordenamiento de un sector en manos de diferentes grupos monopolísticos y que esta ley viene a agravar una situación ya de por sí precaria en muchos de los establecimientos del sector».
Los quiosqueros gallegos no andan a la zaga en indignación. EL IDEAL GALLEGO informaba ayer, 19 de enero, de la recogida de firmas en La Coruña contra la «Ley Antitabaco». Antonio Sande, presidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de La Coruña y Provincia (APRE) y de CONADIPE, aseguraba al rotativo coruñés que la prohibición de venta de tabaco en los quioscos no figuraba en la campaña del PSOE, mostró su preocupación por el futuro a medio plazo de los puntos de venta y no entendía la distinción que ha hecho el gobierno entre quioscos y hoteles, bares y restaurantes, a los que sí se les permitirá la venta de tabaco.
A diferencia de sus compañeros del resto de España, los quiosqueros malacitanos, según informaban MÁLAGA HOY y LA OPINIÓN, ayer día 19, han celebrado una asamblea general en la que anunciaron movilizaciones para el martes, día 31.
Jerónimo Núñez, presidente de AKIMA, llamaba la atención sobre el futuro poco halagüeño de más de 2.300 familias, al tiempo que afirmaba que, al menos, la mitad de los negocios de Málaga tendrá que cerrar por las pérdidas, que ya ascienden al 50%.
«Es como una pescadilla que se muerde la cola —apostilló Jerónimo Núñez—, porque antes la gente venía a por tabaco y ya se llevaba chucherías o cualquier otra cosa, pero ahora es que no vienen al quiosco para nada».
Por su parte, el presidente de la Asociación de Vendedores de Prensa de Castellón y quiosquero de Benicarló, Juan Miguel Balaguer, ha asegurado a la prensa local que «los informes realizados por la asociación apuntan a que el 35% de los quioscos podrían desaparecer si no se corrige la ley y nos permiten vender tabaco».

elkiosco.info