Hace un mes el gobierno aseguraba que “no se tocaría el I.V.A.”, que “está absolutamente homologado con la media europea y que “no se prevén modificaciones sustanciales”, bueno pues se barrunta marea al respecto.

El gobierno deja una puerta abierta a cambios, aunque estos no sean sustanciales, respondiendo así al ser preguntado uno de sus ministros por una de las recomendaciones que la Comisión Europea ha dirigido a España, dicen que para acelerar la creación de empleo y mejorar la competitividad. Sugieren que se rebajen las cotizaciones sociales que pagan los empresarios y compense la pérdida de ingresos con una subida del I.V.A., es decir, traducido al idioma politiqués que es el que emplean los dirigentes políticos, “vamos a tapar un agujero para abrir otro”.
Esta es una estrategia que redujo el consumo el pasado año y con ello los ingresos del Estado en el último cierre económico, pero igual es que hay que equivocarse varias veces para acertar.
Esta nueva subida del IVA, en caso de aplicarse en 2014, acabará de rematar nuestro consumo interno, nos ayudará a cerrar más negocios y a “justificar” el fraude existente a la hora de facturar cualquier servicio abonando así una economía sumergida que está provocando que los gastos de este país los paguen siempre los mismos y cada vez más caros.





