Los autónomos tenemos hasta el 31 de marzo para cambiar nuestra base de cotización y modular lo que pagamos en cotizaciones a la Seguridad Social.

Por lo general -exceptuando a los mayores de 47 años y los autónomos societarios, que tienen diferentes topes-, los trabajadores por cuenta propia podemos elegir entre la actual base mínima de 960,6 euros -289 euros al mes de cuota- y la máxima de 4.139 euros -1.266 euros de cuota-.

Dependerá de nuestra elección para pagar más o menos cuota a partir del 1 de abril.

Ahora mismo, los autónomos nos encontramos en el segundo de los tres periodos que hay establecidos para modificar la base de cotización y cambiar la cuota durante este año, ya que el último de los cambios -a partir del 1 de octubre-, ya afectaría a 2023.

Este cambio se debe realizar telemáticamente en la Sede Electrónica de la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS). Desde la página principal y a través de la pestaña “Afiliación e Inscripción”, el trabajador por cuenta propia debe acceder al apartado de “Cambio en la base de cotización de autónomos”.

Verdaderamente estamos pasando una situación tan crítica los autónomos, que nadie mejor que nosotros sabe si nos podemos permitir seguir pagando lo mismo o por el contrario subir nuestras cotizaciones, aunque la cotización no la tenemos que plantear como un gasto ya que de ella dependen todas las prestaciones contributivas, como el propio cese de actividad. También las prestaciones futuras, como la jubilación, e incluso las más cercanas al presente, como podría ser la Incapacidad Temporal (IT), maternidad o paternidad, se ven afectadas por nuestra decisión, pero a nos puede resultar imposible mantener el ritmo de los pagos en la actualidad.

La reforma de 2017 nos permite pagar menos durante un tiempo y más adelante, si la situación económica nos lo permite, volver a subirla.