A día de hoy varios frentes abiertos apuntan negativamente al futuro de miles de autónomos, que están viviendo con verdadera angustia la actual situación que sufre, entre otros, el comercio.

No hay más que echar un vistazo a nuestras calles, con sus comercios y cafeterías totalmente vacíos. Concretamente, en lo que respecta al comercio, las ventas han caído un 60% con respecto a la primera quincena de este mes de agosto.

El miedo a un nuevo confinamiento, bien sea generalizado o por puntos geográficos concretos, está condicionando de forma muy negativa el consumo interno en nuestro país.

El contexto en que se negociaron las medidas llevadas a cabo hasta ahora para paliar esta grave crisis ha variado drásticamente.

Por si todo ello fuera poco, las consecuencias de la nueva Ley del Teletrabajo serán nefastas para la pequeña hostelería y los servicios ubicados en centros de negocios, polígonos industriales y zonas de oficinas.

Las previsiones estiman que al menos 3 millones de trabajadores se acogerán a esta nueva realidad laboral que, sin duda, tendrá efectos perjudiciales para miles de trabajadores autónomos, que sufrirán esta situación unida al impacto producido en su actividad por la COVID-19, incluso llegando a provocar el cierre de miles de negocios en nuestro país.

Las asociaciones de trabajadores autónomos exigen un plan de contingencia que tendrá que ser reforzado no solo para los sectores más vinculados a las actividades de temporada, un plan de choque que palíe la situación que padecerán miles de trabajadoras y trabajadores autónomos en los próximos meses.

En primer lugar, se solicita una prórroga de los ERTES hasta el 1 de abril de 2021, así como la prórroga durante el mismo período del Cese de Actividad Ordinario “especial”, compatible con la actividad.

Que se restablezca la Prestación Extraordinaria por Cese de Actividad para todos los autónomos no beneficiarios de la Ordinaria que se vean afectados por restricciones a su actividad debido a los rebrotes.

Establecer una reducción de la cotización en la cuota de aquellos autónomos con una caída igual o superior al 50% en el tercer trimestre de 2020, con respecto al mismo trimestre de 2019, hasta el 1 de abril de 2021.

Una prórroga en los aplazamientos de impuestos hasta el 1 de abril de 2021.

La prórroga de los límites de módulos hasta 2022 y mantener la posibilidad temporal de renuncia a módulos durante 2021.

Extender las líneas ICO de liquidez hasta el 1 de abril de 2021 y prolongar el período de carencia hasta 24 meses.