Teniendo en cuenta que nuestro negocio puede acabar con una sanción por parte de Hacienda, conviene recordar las razones más importantes por las que la Administración Tributaria nos puede sancionar. Las sanciones más habituales del fisco a los trabajadores por cuenta propia son:

  • No hacer bien las declaraciones trimestrales de IVA, error que es considerado por la administración con una infracción tributaria y que se sanciona con el pago de entre el 50 y el 150% sobre el importe sin ingresar.

Podemos hacer un cálculo muy aproximado de la cantidad de IVA que vamos a pagar en un determinado período. Simplemente podemos calcular el IVA repercutido y el soportado, es decir nuestras ventas y nuestras compras.

  • El plazo de presentación de las declaraciones trimestrales de IVA, también es motivo de sanción para nosotros.
  • Además, tenemos que tener controlados los libros contables obligatorios y anotar con claridad y exactitud los ingresos y gastos de nuestra actividad.
  • Las facturas también debemos emitirlas correctamente, bien sea por la venta de un producto o por la prestación de un servicio.

También debemos tener en cuenta algunos de los gastos de los autónomos que Hacienda acepta como deducibles, a la hora de evitarnos una sanción :

  • La adquisición de materias primas, materiales, etc. utilizados en la producción de los bienes o servicios que ofrezcan.
  • Las cuotas que cada mes el autónomo abona a la Seguridad Social pueden deducirse, así como los seguros de las mutuas de previsión social o los seguros privados, siempre y cuando actúen como alternativa al régimen especial.
  • Los salarios de los empleados, las pagas extra, retribuciones en especie, etc. se pueden deducir.
  • También cualquier gasto relacionado con los empleados de la empresa, tales como formación, seguros, indemnizaciones, etc.
  • También podemos deducir los honorarios de aquellos profesionales que nos presten un servicio (abogados, notarios, etc.)
  • Los servicios externos que se contraten.
  • El alquiler del local para el desarrollo de la actividad.
  • Los gastos derivados del uso de créditos con el fin de financiar actividades de la empresa, estableciéndose un tipo de deducción u otro dependiendo de la cantidad solicitada.
  • Todo lo que se destine a la conservación de los bienes e instalaciones de la empresa (reparaciones, etc.)
  • Los gastos de planes de pensiones, actuaciones medioambientales, reparaciones o revisiones de materiales, etc., aunque en estos supuestos hay que estudiar cada caso.
  • Algunos impuestos son deducibles en sí mismos, como por ejemplo el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
  • También podemos deducir la asistencia a cursos y conferencias, las cuotas que abonamos a asociaciones o cámaras.