La Agencia Tributaria publicó el pasado 31 de enero las directrices del Plan de control tributario para este año. Entre los ejes más importantes destaca un aumento de la vigilancia sobre los autónomos y pequeños negocios, la vuelta de las cartas aviso, y de las visitas in situ.

Este año, y como ya viene siendo habitual con la pandemia, la declaración de I.R.P.F. se podrá presentar de varias maneras: online, a través de la web de la Agencia Tributaria, por vía telefónica o de manera presencial. Como sucedió el año pasado, se sigue recomendando el uso de las vías electrónicas para la presentación. De hecho, el pistoletazo de salida de esta campaña lo marcará la apertura del plazo de presentación de declaraciones online, que será el 5 de abril.

Sin embargo, dependiendo de la forma en la que quiera hacer la declaración el autónomo y del método que quiera usar para pagar sus impuestos, tendrá un plazo u otro.

  • El miércoles 6 de abril dará comienzo la campaña de la RENTA, donde los autónomos podrán presentar sus declaraciones tan sólo por internet a través de la página web de la Agencia Tributaria
  • El 5 de mayo marcará el inicio de la presentación por teléfono de la declaración, donde los contribuyentes también podrán hacer la declaración a distancia, pero con el apoyo de los técnicos de la AEAT. En este caso se requiere cita previa.
  • El 1 de junio ya se podrá acudir a presentar la declaración de IRPF a las oficinas, también con cita previa.
  • El 27 de junio será el último día para presentar la declaración de la renta, en el caso de que el autónomo tenga resultado a ingresar y quiera domiciliar a cuenta su liquidación. Ésta es, sin duda, la opción más cómoda ya que se evita la posibilidad de pagar fuera de plazo los impuestos.
  •  El 30 de junio será el último día que tendrán los autónomos para presentar su declaración de IRPF. En cualquier declaración que se presente más allá de ese día, si saliera a ingresar, ya se aplicarían intereses e incluso se podría sancionar.

Algunas novedades se presentan para este año, por un lado, en materia de planes de pensiones se introduce una importante novedad. En los planes de pensiones individuales, el importe desgravable de la base imponible del IRPF baja de 8.000 euros a 2.000 euros.  A día de hoy, hay más de 7,5 millones de partícipes de este tipo de instrumentos y, según las asociaciones representativas de la previsión social complementaria, una gran parte de ellos son autónomos. 

Por norma general, todos los trabajadores por cuenta propia tienen que aplicar en sus facturas una retención del 15%. Este es el tipo genérico al que están sometidos la mayoría de autónomos.

Además, Hacienda prevé retenciones reducidas para los nuevos autónomos. Los trabajadores por cuenta propia podrán optar por un tipo del 7% de retención durante el año de inicio de su actividad y los dos siguientes.

Por tanto, 2022 traerá cambios en los tipos aplicables para aquellos trabajadores por cuenta propia que cursaron su alta en 2019. Este año, sus retenciones pasarán a ser como las de la mayoría de contribuyentes dados de alta en el RETA, es decir, de un 15%.

Además, estos cambios en las retenciones no sólo afectan al propio autónomo, también a sus clientes. Cualquier negocio que reciba una factura de un autónomo persona física, está obligado a aplicar la retención correspondiente e ingresarla en Hacienda.

En lo que respecta a los gastos deducibles, según explican los expertos, la Agencia Tributaria acostumbra a dar por válidas las deducciones que, por su naturaleza, son fáciles de acreditar como vinculadas al negocio. “ Desde programas informáticos, a muebles de oficina, material o utillaje, y servicios profesionales. En estos casos, es muy raro ver requerimientos de Hacienda, ya que es fácil acreditar que una mesa que está en la oficina es para la actividad. Siempre, eso sí, que se incluyan los gastos con sentido común.  Deducirse una mesa de mármol de comedor, evidentemente, puede acabar en un requerimiento.

Así pues, aunque no hay ningún gasto que, de por sí sea deducible -ya que dependerá de la actividad del autónomo-, sí hay algunos que no suelen ocasionar problemas con la inspección siempre y cuando estén relacionados directa y exclusivamente con la actividad del autónomo y, muy importante, se disponga de una factura completa para justificarlo.

 

Éstos serían los principales:

Los materiales y productos necesarios para el desarrollo de la actividad que se han adquirido en el trimestre en curso son deducibles. De hecho, estos gastos suelen suponer el importe más elevado en las deducciones de la mayoría de los autónomos. No es fácil precisar los materiales o productos que son deducibles ya que, en este caso, dependerá por completo del tipo de negocio que tenga el autónomo.

La adquisición de un ordenador merece mención aparte. Su deducción no es exclusiva de actividades como comerciales, agentes de seguros, asesores o gestores, como cabría pensar. Prácticamente cualquier autónomo puede deducirse la compra de un ordenador y sus periféricos. A día de hoy, podría justificarse como necesario para todo tipo de actividades, ya que todo trabajador por cuenta propia necesita visibilizar su marca o la de su negocio a través de Internet; llevar sus cuentas; emitir facturas o estar atento al correo electrónico.

Unos de los pocos gastos cuya deducción no da nunca problemas al autónomo son los de servicios profesionales de gestoría o asesoría. Al igual que los abogados o notarios Si el autónomo tiene un gestor o asesor para llevar su contabilidad y ha requerido de los servicios de este profesional externo para el desarrollo de la actividad, puede deducirse en la declaración trimestral el importe de sus facturas. Un gasto fácilmente justificable pues está directamente relacionado con la actividad que desempeña el trabajador por cuenta propia.

Los costes por publicitar tu marca o la de tu negocio son deducibles. Si, por ejemplo, un autónomo invierte una cantidad en Facebook ads o cualquier otro tipo de formato publicitario con el fin de dar visibilidad a su negocio, puede incluir estos gastos en su autoliquidación como deducibles. Además, los profesionales también pueden desgravar el IVA de los costes de crear tarjetas de visita para impulsar su marca personal o la de su negocio.

Aunque el internet y el móvil son gastos que, de por sí, podrían catalogarse como conflictivos por la dificultad que hay de acreditar el uso exclusivo para lo profesional, habría una excepción: las líneas que estén contratadas tan sólo para la oficina o local comercial.